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LA STEREO-REVUE. NOTICIERO ESTEREOSCOPICO POR SUSCRIPCIÓN (1899-1901 o 1933)

Por: Juan José Sánchez García y Yolanda Fernández -Barredo

A partir de octubre de 1899 se hace mención en varias publicaciones francesas una nueva forma de hacer periodismo fotográfico aplicando la técnica estereoscópica. Viajamos al origen de la revista estereoscópica Stèrèo-Revue, cuya puesta en circulación situamos a mediados de 1899.

Se buscaba trasladar al público letrado, y al que pudiera no serlo, el modo de recuperar el espacio de los escenarios y personajes que eran noticia desde sus propios salones.

Citaremos algunas de las publicaciones francesas que se hacían eco de la única revista de carácter estereoscópico la Stèrèo-Revue. Le Fígaro[1], que utilizaba sus páginas dominicales, del 22 de octubre de 1899, para anunciar la existencia de “Nuestro nuevo colega”; el periodista Charles Colline exponía lo que sería el periodismo de fin de siglo (journalisme fin de siècle).

A esta noticia se añadía la publicada, bajo lo que suponemos que es un seudónimo[2], Louis Daguerre, ese mismo mes, pero seis días más tarde, bajo el título: “Encore!… un confrère”, y resumía con frases cortas lo que significaba la aparición del Stéréo-Revue “el periódico de 1900 – El Sol como redactor jefe – La actualidad viva a domicilio”.

No se trataba sólo de crónicas locales, ya que dentro de la prensa española encontramos referencias de “…el complemento estereoscópico de los jueves de Gedeón” incluido en la “Interviews de gedeón[3] con Polavieja”, así como en la segunda edición del diario político, literario y de noticias El Español, del viernes 27 de octubre de 1899 donde se hacía referencia expresa a la Stéréo- Revue anunciándola como el periódico “fin de siglo”.

Este último articulista (desconocido) del diario español[4] se hacía eco de un periódico francés (sin citarlo) al anunciar “…. una revista novísima, cuyo único redactor es el sol, que a su antiquísimo oficio de alumbrar a la canalla para lo que ustedes saben, va a añadir el de reporter único de un periódico, que está llamado a producir una revolución en el consabido estadio de la prensa”, resumimos así la aportación del cronista español; no obstante, informaba que el nombre del periódico sería la Stéréo-Revue y evidenciaba que el único parecido con la prensa de ese momento era la necesidad de una suscripción, añadiendo que en el precio se incluía un aparato elegante y ligero, una especie de cinematógrafo para andar por casa. Transcribimos de forma literal el sistema de entregas:

Cada quince días se le enviarán al abonado un rollo de películas fotográficas, en que aparecerán impresas de 15 a 20 fotografías animadas, que reproducirán los acontecimientos más notables de la quincena.
Los fotógrafos, reporters de este periódico original, han obtenido permisos de la autoridad para entrar en todas partes, con objeto de hacer información completa de todo lo digno de ser informado.

El sistema del nuevo periodismo Stéréo-Revue también se publicitaría, tal y como podemos comprobar, en la última página de la revista deportiva La vie au grand air del 17 de junio de 1900 bajo el subtítulo “Journal d´informations par la photographie stéréoscopique”.

Visor Idèal

Como anexo informativo se recogían los precios de las suscripciones (trimestrales) para Francia y sus colonias, así como para el extranjero, poniendo de relieve que disponía del modelo patentado Estereoscopio Idèal, en sustitución o como complemento del visor original, debido a que el antiguo era de mayores dimensiones y con una línea de diseño menos optimizada.

Editar la Stèrèo-Revue no pudo ser una idea casual ni de “aficionados militantes”. El planteamiento de los Sres. Beugniot, Bouffar y Pimbert fue un acto empresarial, con vistas a futuro, para dar respuesta al “progreso incesante de la prensa periódica”.

Este equipo profesional, a cuya cabeza estaba Charles Beugniot, como director gerente, tuvo que controlar muchas variables para obtener el resultado de la Stéréo-Revue, la organización de ese conjunto de técnica-conocimiento-fabricación-publicidad fue posible porque en el momento en el que se estaba creando la revista ya se tenían las herramientas para manufacturar y hacer un proceso en cadena de todos los elementos que iban a componer la revista:

En primer lugar, intentar que las cámaras de captación estereoscópicas utilizadas por los fotoperiodistas, o los aficionados que contribuyesen con sus estereoscopías a la formación del noticiero, pudiesen ofrecer un producto de calidades similares para dar a los suscriptores una visión óptima y estandarizada que no fracasase en lo más básico, como era la restitución de las tres dimensiones.

Montar el conjunto de los 15 pares estereoscópicos (de diferentes autores) sobre una tira de película continua (formatos de la banda de 80,0 cm de largo por 10,20 cm de ancho). Ajustando los formatos en anchos desiguales cuando fuera preciso: para el par derecho (4,2 cm) y para el izquierdo (4,0 cm), perdiendo una parte del enmarcado original para “obligar” la ventana de fusión que se requería en la quincena.

Esa especialización iba seguida de otra, aún más delicada, el tratamiento de los negativos y su revelado sobre la película de nitrato de celulosa para formar un contratipo que facilitase el paso directo del negativo al positivo de forma que se pudiese hacer una producción en cadena para dar una respuesta rápida a los suscriptores.

Todo ello debería quedar rematado por el diseño y fabricación de un visor estereoscópico de mano con el que poder ver los noticieros, de forma secuencial, sin tener que estar acomodando la visión continuamente; es decir, controlando absolutamente el montaje para que cada una de las ventanas de fusión, en cada noticiero, quedasen ajustadas a un mismo encuadre estereoscópico. Sin que por ello el sistema mecánico de arrastre fijo del aparato entrase en conflicto con los pernos de enganche de las películas.

Todas esas variables fueron perfectamente controladas antes de octubre de 1899 y son las que permitieron aprovechar las ventajas que las vistas estereoscópicas ofrecían al espectador para sumergirse -en argot contemporáneo: tener una experiencia inmersiva– dentro de un escenario retratado para llegar a conocer, de forma pregnante, la naturaleza de la noticia.

Haciendo una simplificación muy ligera, la Stèrèo-Revue fue posible gracias a la conjunción de disciplinas tales como la fotografía, un entramado empresarial, la propia sociedad y el periodismo. Todas ellas, unidas por una idea, trataron de ir más allá de lo establecido.

Medidas de fotogramas

Análisis de los los fondos disponibles en la Fundación FBS:

5 películas de la Stéréo-Revue núm. 6, 7, 2, 3 y 4 pertenecientes a los noticieros de octubre, noviembre y diciembre de 1899 – de periodicidad quincenal.

20 películas del año 1900 que abarcan desde enero hasta noviembre – también de periodicidad quincenal.

10 rollos que van desde enero hasta noviembre de 1901, con periodicidad mensual y que termina en el número 40.

En el apartado de visores, disponemos de dos modelos. Uno más primitivo, que se suministró a los suscriptores que se apuntaron a la revista en 1899 (tanto en Francia, como en sus colonias y en el extranjero) y el más moderno, el estereoscopio de mano Idèal, de 1900, con una línea más moderna. Este último cuenta además con un adaptador para poder ver las estereoscopías en vidrio de 45×107 mm que inicialmente se comercializaban por Jules Richard, y que también fueron adoptadas por otros empresarios de la fotografía, como medio de difusión de temáticas estereoscópicas diversas.

El visor Idèal ofreció una solución técnica eficiente para una mecanización simple de arrastre para las películas que contenían noticias de cualquier índole y por su empleo en otras aplicaciones.

Respecto a la génesis del proyecto de la revista, estamos ante un origen conocido, pero no confirmado de manera oficial. Situamos por lo tanto el nacimiento de la Stèrèo-Revue en el otoño de 1899; atendiendo al cruce de información de las prensas francesa y española con la documentación que obra en nuestros fondos

No obstante, no debemos olvidar el proceso de producción previo para tener una revista estereoscópica distribuida al público en octubre de 1899. Otro detalle significativo es que la entrega número 6 (correspondiente al 16 de octubre) de noticias resumidas en 15 pares estereoscópicos, recogían hechos ocurridos entre el 1 y el 15 de octubre; comprobamos un decalaje entre los tiempos en los que la prensa se hizo eco de su existencia y el momento real en el que debió salir el primer número.

En consecuencia, si existe una entrega nº 6 deberían existir otras cinco anteriores, máxime si tenemos una siguiente con el nº 7 y vemos que desde esta última ya se van sucediendo todas las entregas siguientes ordenadamente desde el nº 2, sin interrupción hasta noviembre de 1901.

La Stèrèo-Revue nace fruto de un contexto que es fundamental entender en términos oportunidad. No se nos puede escapar la experiencia francesa en organización de Exposiciones Universales durante el S. XIX (1855, 1867, 1878, 1889 y 1900) que la hicieron ser un referente industrial e innovador, ni tampoco la cercanía temporal entre la celebrada en 1889 (Campo de Marte, colina del Trocadero y los muelles, hasta la explanada de los Inválidos y su centro en la Torre Eiffel) y la de 1900, con actuaciones urbanísticas complementarias y unidas por cinco de los puentes del Sena (desde el Puente de Alexandre III hasta el Puente de Jéna), aprovechando esas intervenciones para ordenar urbanísticamente “el viejo París”.

La Stéréo-Revue recogió noticias sobre las últimas obras que se estaban llevando a cabo en 1899 para el evento mundial de 1900 (inaugurado el 14 de abril y clausurado el 12 de noviembre) en el que participarían más de 45 países y 25 colonias.

Las noticias estereoscópicas también se hicieron eco de las imágenes que dejaron las legaciones de los países participantes, los actos sociales, concursos y campeonatos, actividades teatrales, personajes, actos políticos, el entronamiento de Victor Enmanuel III, exequias, huelgas, atentados, siniestros… y un largo etcétera, para dar contenido a aquello que anunciaban: el mundo en 365 imágenes estereoscópicas, una por día.

La suscripción incluía unas cajitas de cartón (12,0 cm de largo x 3,6 cm de ancho x 3,2 cm de alto) reforzado en las esquinas por unas pletinas metálicas, que se corresponden con los envíos quincenales que recibió Monsieur Megot Constructeur[5] (9 unidades) en la dirección del 18 Rue de Trianon de la ciudad de Reims, en el departamento de Marne, a 130 km de París. En cada cara superior hay una etiqueta con la dirección del remitente en tipografía y manuscrita la del destinatario; también en tipografía se observa un número de identificación que coincide con el del rollo de la película y otros tres dígitos que podría responder al número de orden del envío.

En el interior, un cartón ahormado de doble capa corrugado se ciñe a la película enrollada, cuyos extremos más cortos están adheridos a una pletina metálica, con dos enganches en sus extremos para que se puedan insertar en el rodillo de arrastre del visor diseñado especialmente para el sistema de la Stèrèo-Revue.

En cada caja se ven los sellos de correos y las señales del tampón de la oficina; estaban dotadas de un sistema de cierre por ensamblado la tapa superior con la base y una cinta roja para anudarlas.

La mayoría de los rollos del noticiero disponibles carecen de la caja de envío, el material de nuestros fondos ha sido reunido por etapas. Lamentablemente no disponemos de ninguna de las revistas que acompañaban a las películas, cuadernillos que tenían por objeto dar una explicación sobre los titulares de los pies de foto.

Abordados los matices formales, dedicamos unas líneas a algunos de los contenidos que nos devuelven a cómo era la historia de finales del XIX, sin ningún tipo de filtro.

Stéréo-Revue Nº9 – marzo 1900 –
“El teatro de las locas” :

Este noticiero abre con el primer par estereoscópico dedicado a la caída de los árboles tras una tormenta en el parque Monceu[6], le siguen cinco pares que recogen la conmemoración del primer aniversario del fallecimiento del 6º presidente de la Tercera república Francesa, François Félix Faure (30 de enero de 1841 – 16 de febrero de 1899) imágenes que nos muestran al Presidente Loubet con las autoridades (2º par), la Sra. Loubet con más autoridades y otras damas (3er par), los generales (4º par), el Gobernador de los Invalides[7] (5º par) y la delegación  China (6º par). Otros dos pares (7º y 8º) recogen el suceso del incendio del teatro del Trianón. Al Carnaval de Niza, sus máscaras y carrozas, le dedican los pares 9º y 10º. A los trabajadores chinos que realizan obras para la exposición el par número 11º, el 12º es para el Telescopio Gigante cuya lente tenía un diámetro de 1,25 m y fue considerado “el mayor telescopio refractor de todos los tiempos”, los pares 13º y 14º están dedicados a La Salpêtrière. Nos detenemos aquí antes de finalizar las 15 noticias seleccionadas para el nº 9 de la Stèrèo-Revue.

La Salpêtrière, o “El teatro de las locas”[8] ubicado en el extremo sureste de París[9], en el Distrito XIII, fue construido en 1636 por Luis XIII para fabricar pólvora con el nombre de Salpêtrière (sal de piedra), pero la decisión de Luis XIV (edicto del 27 de abril de 1656) para establecer una categoría de hospitales donde aislar a las personas que resultaban marginales para su sociedad lo llevó a transformarse en una parte de los Hospitales Generales de París, el destinado para mujeres y niñas; dado el volumen de “pacientes” se tuvo que ampliar un año después, en 1657.

Con episodios sangrientos, como el de las matanzas de septiembre de 1792, es en el siglo XVIII cuando ese conjunto de inmuebles se había convertido en un hospicio, que continuaba siendo para mujeres de toda condición a las que se les pudiera encerrar por ser pobres, locas, prostitutas, histéricas, inadaptadas a la sociedad de la época, consideradas incurables y por muchas otras razones que han quedado reflejadas en historias noveladas basadas en hechos reales.

En 1801 se da un paso más, ampliando el espectro de pacientes a las ancianas y se inician los experimentos, ofreciendo además servicios de consultas externas, añadidas a las de hospitalizaciones.

Hacia 1852 el conjunto hospicio/hospitalario ya tenía 45 edificios; en algunos de ellos se albergaba a más de 5.000 personas, de las cuales 2.600 eran indigentes y epilépticos no alineados (ver artículo de P. Rancaño Puertas de 23 de marzo de 2011). En los dos siglos que llevaba esa institución en marcha ya ocupaba 31 hectáreas.

Según los estudios de Rancaño Puertas, “entre 1875 y 1880 se publicaron tres tomos de Iconographie photographique de la Salpêtrière, de Bourneville Desiré-Magloire[10] y Paul Regnard[11] bajo el patrocinio de Jean-Martin Charcot[12]” aunque oficialmente la entrada de la fotografía en estos establecimientos fue con la “… creación en París del servicio fotográfico de La Salpêtriere, por Paul Marie Louis Pierre Richer[13], Georges Gilles de la Tourette[14] y Albert Londe[15], también bajo la dirección de Jean-Martin Charcot, de 1888 a 1918”.

Este último párrafo nos sitúa directamente en la temporalidad de los dos penúltimos pares estereoscópicos, el 12º y el 13º de la entrega nº 9 de la Stèrèo-Revue perteneciente al 1 de marzo de 1900:

A la Salpetriere. Le quartier des folles. (En la Salpetriere. El barrio de las locas)

A la Salpetriere. L´ecole. (En la Salpetriere. La escuela)

Estos posados contrastan con las fotografías conocidas de Regnard o Londe, pues no tienen carácter de estudio médico; ofrecen una visión tranquila de la vida en el orfanato. Dos pares estereoscópicos que pretendían ser un exponente de los avances sociales con los que se iniciaría el siglo XX. Pero, en realidad, al restituir la ventana de fusión lo que se percibe es una imagen extrañamente quieta, un movimiento nervioso de brazos al fondo y al lado una figura que parece querer salir del cuadro hacia la izquierda mientras lanza una mirada aviesa a la cámara o al fotógrafo. Los personajes retratados vivían en un centro experimental para el estudio de algunas enfermedades neurológicas, el mismo donde actualmente están significados los nombres de los doctores que las detectaron, gracias al estudio realizado sobre las personas que estuvieron custodiadas por el estado en La Salpêtrière.

Estas dos estereoscopias nos trasladan miradas perdidas, reflejos de miedo y resignación. presencias retadoras y, sobre todo, la imagen de unas personas de corta edad que -visto desde la perspectiva actual- hubieran requerido un tratamiento educativo disociado de los problemas que pudieran tener los adultos de esas dependencias sanitarias… tanto los cuerdos como los enfermos. ¿Cómo resuena esto 125 años después?

Cerrando el conjunto de los 15 pares estereoscópicos de la entrega nº 9 de la Stèrèo-Revue, concluye la tira fotográfica con el 15º positivo Concours agricole a la villette.

Concours agricole a la villette.

Se presentan tres ejemplares ovinos en primer término, en el plano medio vemos lo que se podría identificar como ganaderos y pastores (uno entre los dos caballeros y grupos al fondo de le escena, bajo el cartel que identifica el recinto de las Especes ovine et porcine).

Teóricamente las entregas de la Stèrèo-Revue iban acompañadas de cuadernillo explicativo de las imágenes, pero en nuestros fondos no hay ninguno. No obstante, disponemos de la revista núm. 77 de enero de 1933, del mismo nombre; que estaba dedicada a la fotografía estereoscópica y a los anuncios de los productos asociados, tales como las cámaras Stereflektoskop de Voigtländer, para formatos de 45×107 mm y 6×13 cm; la Vérascope Richard con chasis para tres formatos 45×107 mm ó 6×13 cm ó 7×13 cm y placas fotográficas supersensibles, ortocromáticas y anti-halo especiales para fotografía aérea, las Aviator.

La Stéréo-Revue cuyo Director Gerente fue Charles Beugniot consta como tal entre 1899 y 1901, pero la revista editada con el mismo nombre en 1933 tenía como Director a F. Meiller; su sede de redacción y la administración se localizaban en 71 bº Lamoroux de la comunidad Vitry-sur-Seine localizada al sureste de París. Seguían subsistiendo por los abonados que estaban suscritos a la revista y, en esas fechas, el importe de las cuotas era, para 12 números (uno mensual), de 15 fr. (Francia y Colonias) mientras que para el Extranjero eran 30 fr.

Elucubrando, y considerando que estuviéramos ante una revista mensual que no hubiera tenido interrupciones hasta llegar al núm. 77, tendríamos una nueva edición de la Stèrèo-Revue a partir de septiembre de 1926, durante el periodo comprendido entre la Primera Guerra Mundial (1914-1919) y la Segunda (1940-1945).

Desde 1932, la fotografía aérea (aludida en la revista) estaba en pleno desarrollo, con los Establecimientos Jules Richard (EJR) entregados a investigaciones basadas en las patentes del Sr. Labrély[16]. De hecho, el aviador Roger Henrard, hijo del presidente y director ejecutivo de los EJR, probó esos dispositivos de fotografía aérea en su avión personal, convirtiéndose en probador oficial de material de fotografía aérea para el Ejército del Aire y de la Marina Francesa. Siendo ese uno de los puntos que favoreció la adjudicación de contratos estatales, entre 1932 y 1939, que hicieron de EJR el principal proveedor de equipos de fotografía para la Fuerza Aérea y la Armada Francesa.

Por otra parte, en España, los vuelos fotogramétricos más primitivos parecen ser los de Julio Ruiz de Alda (1897-1936) cuyos fotogramas fueron el resultado de los vuelos realizados sobre la Cuenca del Segura entre finales de 1920 y principios de los años 30; aunque hay fuentes que citan a Francisco Echagüe y Santoyo (1860-1924) como uno de los primeros militares que hizo reconocimientos fotográficos aéreos sobre las zonas del Rif y el Marruecos Español.

El militar Alejando Más Zaldúa (1841-  ) publicó sus estudios sobre foto-topografía y métodos topográficos entre 1903 y 1914; el Ingeniero de Caminos José María Torroja y Miret (1884-1954) también dedicó parte de su producción a la difusión de la topografía fotográfica.

Se pone en evidencia el interés de las administraciones y el ejército en las aplicaciones técnicas y científicas de la estereoscopía, así como su capacidad inversora para obtener equipos fotográficos de alta precisión, lo cual influiría directamente en el rendimiento económico del empresario que disponía de las instalaciones para desarrollar esos productos. Se entiende que las empresas dedicadas a la investigación de los sistemas técnicos de la fotografía estereoscópica (entre ellos la fotogrametría) perdiesen parte de su interés por la producción masiva para el público generalista, que además no siempre podía ver los resultados de los pares estereoscópicos en toda su dimensión.

Así vemos que, en 1933, la Stéréo-Revue publicitaba cámaras para un uso estándar junto a otros productos, como las placas Aviator, cuyo uso preestablecido era la fotografía aérea.

La revista contenía tres artículos, el más extenso se titulaba “Pour la diffusion de la stereoscopie” (para la difusión de la estereoscopía), redactado por el Ingeniero italiano Ferdinand Todeschini (traducido al francés y comentado por A. Maitre), dicho artículo se iniciaba así:

Todos estamos viviendo la crisis, y es natural que la estereoscopía también la esté viviendo. Sin embargo, en Italia, la palabra «crisis» no es la más apropiada por la sencilla razón de que no se trata, como en Francia, de un desinterés temporal por parte de los aficionados; la estereoscopía amateur nunca ha existido, o mejor dicho, siempre ha estado limitada a unos pocos que la cultivan, por así decirlo, en secreto. Por un lado, es alentador pensar que los estereoscopistas de nuestro país representan la flor y nata de la fotografía, como ha demostrado tan claramente en los últimos tiempos la lista de miembros del Grupo Italiano de Estereoscopistas, que reúne a los nombres más destacados de los artistas y técnicos de la fotografía.
Pero desearíamos precisamente lo contrario, es decir, que no solo los aficionados ilustrados se convirtieran en estereoscopistas, sino todos aquellos que disfrutan de la fotografía. Nos gustaría que la cámara estereoscópica estuviera al alcance de todos en lugar de la cámara monocular. Nos gustaría que la estereoscopía se convirtiera en la única forma de fotografía amateur (no nos referimos a la cinematografía, que es y seguirá siendo necesariamente inaccesible durante mucho tiempo para la mayoría y que, por ello, escapa a nuestro debate). 
Dado que los tuertos representan una rara excepción, las cámaras monoculares deberían reservarse para estos usuarios especiales para quienes la estereoscopía es imposible; la cámara estereoscópica debería ser la regla y no la excepción, como lamentablemente se verifica hoy en día.
¿Puede alguien que desee tener dos ojos que le permitan ver el mundo circundante en su relieve, prescindir deliberadamente de la estereoscopía, que reconstruye este mundo tal como lo vieron nuestros ojos? Desde la estereoscopía…

La exposición del Sr. Todeschini es más extensa, adjuntamos el documento completo en el repositorio de materiales de consulta. Este texto ponía en evidencia que la crisis que vivieron los fotógrafos -tanto amateurs como profesionales- en relación con la fotografía estereoscópica, fue de tal calado que a día de hoy (2025) la ignorancia sobre esta técnica llega a tales extremos que impide crear los lazos naturales entre ella y las narrativas inmersivas digitales.

No reconocer el origen de las técnicas es tanto como no tener conciencia del trabajo que han realizado nuestros antecesores para que sobre su ciencia se puedan desarrollar nuevas herramientas.

 

JJ&YF

[1] Fundado en 1826 y cuyas noticias se siguen difundiendo hoy

[2] Louis-Jacques-Mandé Daguerre (1787-1851) no tenemos noticias de que hubiera tenido hijos.

[3] Núm. 202 del 4 de octubre de 1899 – Gedeón fue un Semanario Satírico que se publicaba los miércoles. Comenzó el 14 de noviembre de1895 y concluyó el 13 de octubre de 1912.

[4] Adjuntamos a este artículo el recorte del diario político, literario y de noticias EL ESPAÑOL obtenido en la Hemeroteca Digital de la B.N.E. ( https://www.bne.es/es/colecciones/prensa-revistas )

[5] Una investigación incipiente nos ha llevado hasta Bégot (Ed.) quien, inicialmente, se dedicaba a la electricidad con oficinas en la dirección ya indicada y talleres en la calle Ponceau nº 45 de Reims; agente regional de la Société Industrielle des Téléphones y de todo el material eléctrico; sociedad de máquinas de vapor Westinghouse, bombas Gouldt y bombas de vapor Snow.

En esa misma dirección se localiza a los Ingenieros Bégot y Mazurié fundadores de una empresa de producción de automóviles, en 1899, bajo la marca de BÉGOT&MAZURIÉ, que llegaron a producir el modelo dos plazas «BEGOT – MAZUIRE 5 HP»; En 1900 la sociedad cambió a Bégot y Cail, llegando a construir otros dos modelos uno monocilíndrico de 5 CV de 750 cc y otro de 7 CV.

[6] Construido por orden de Felipe de Orleans en 1778.

[7] Ver Wikipedia: Hotel de Los Inválidos es un complejo arquitectónico situado del VII distrito de París – residencia para soldados y militares franceses retirados, alberga los restos mortales del emperador Napoleón Bonaparte.

[8] https://www.bbc.com/mundo/noticias-57160451

[9] https://www.elsevier.es/es-revista-revista-cientifica-sociedad-espanola-enfermeria-319-articulo-l-hopital-pitie-salpetriere-paris-X2013524611210723?referer=buscador

[10] Désiré-Magloire Bourneville (20 de octubre de 1840  – 29 de mayo de 1909) de nacionalidad argelina, fue médico y pasante de Charcot en La Salpêtriere.

[11] Paul-Marie-Léon Regnard (7 de noviembre de 1850 – 18 de abril de 1927) de nacionalidad francesa, fue médico, fisiólogo y fotógrafo.

[12] Jean-Martin Charcot (29 de noviembre de 1825 – 16 de agosto de 1893) neurólogo francés, profesor de anatomía patológica, catedrático con especialidad en enfermedades del sistema nervioso y miembro de las Academias de Medicina (1873) y de Ciencias (1883). Obtuvo plaza en La Salpetriere en 1862. Datos Wikipedia.

[13] Paul Marie Louis Pierre Richer (17 de enero de 1849 – 17 de diciembre de 1933) fue anatomista, fisiólogo, escultor, artista anatómico, asistente de Jean-Marie Charcot entre 1882 y 1896. La mayor parte de sus publicaciones pertenecen a este periodo. Sus esculturas participaron en numerosas exposiciones. Datos Wikipedia.

[14] Georges Albert Édouard Brutus Gilles de la Tourette (30 de octubre de 1857 – 22 de mayo de 1904) neurólogo francés. Estudiante, amanuense y médico con su mentor Jean-Marie Charcot.

[15] Albert Londe (26 de noviembre de 1858 – 11 de septiembre de 1917) fotógrafo francés uno de los pioneros en la fotografía médica, la radiografía y la cronofotografía. Contratado por el neurólogo Jean-Marie Charcot. Se le atribuye la idea del sistema para fotografiar movimientos físicos y musculares con una cámara de nueve lentes y posteriormente otra con doce lentes.

[16] Dos cámaras de alto rendimiento, una manual, llamada “Altifote”, y la otra automática, llamada “Richard-Labrély Planifotografía”.