La fotografía como testigo silencioso de los conflictos

Desde sus inicios, la fotografía se ha consolidado como una herramienta poderosa para la documentación de conflictos bélicos, permitiendo no solo retratarlos, sino también influir en cómo estos son recordados para la posteridad.

Desde su nacimiento, existen referencias que señalan su uso en contextos bélicos. Según las cartas publicadas por su bisnieto, John F. Schwartz , durante la guerra entre México y Estados Unidos (1846-1847), el soldado estadounidense William Philip Schwartz empleó su cámara para captar algunos daguerrotipos.

El 1 de julio de 1848 la revista L`Illustration, journal universel, reproducía, en forma de grabado, dos daguerrotipos firmados por M. Thibault de una barricada durante la revolución de 1848 en París. Daguerrotipos que hoy en día se encuentran en el Museo D´Orsay de Paris.

 

La fotografía en su consolidación: La Exposición Universal de París de 1855

La fotografía comenzó a consolidarse como un medio artístico y documental de gran relevancia en el siglo XIX. Un punto crucial en su historia fue la Exposición Universal de París de 1855, donde este arte tuvo un papel destacado. Entre los pioneros de la fotografía se encontraba Carol Popp Szathmari (1812-1887), un fotógrafo rumano que presentó un álbum sobre la Guerra de Crimea. Su colección, que capturaba imágenes de soldados rusos y turcos, le valió una medalla de reconocimiento y lo posicionó como uno de los primeros en plasmar un conflicto a través de este medio innovador.

El catálogo de la Exposición Universal, editado por la casa L. Hachette et Cie., ponía en valor la obra paisajista y monumental de dos fotógrafos ingleses: Maxwell-Lyte (1828-1906) y Roger Fenton (1819-1869). Este último también había documentado la Guerra de Crimea. Gracias a su extensa labor, Fenton es considerado uno de los primeros fotógrafos de guerra. Sus imágenes, sin embargo, presentaban una visión idealizada del conflicto, limitada en muchos casos a retratos posados de soldados o escenas que omitían la brutalidad y miseria del enfrentamiento. Es importante mencionar a Richard Nicklin , otro fotógrafo británico que estuvo en Crimea. Lamentablemente, todas sus imágenes se perdieron en el naufragio del barco en el que regresaba a Inglaterra, donde también perdió la vida.

A pesar de su alcance limitado, las fotografías de Crimea marcaron un hito al capturar rostros y momentos de la historia, aunque no reflejaban la crudeza de la guerra . Algunas de estas imágenes fueron reproducidas como grabados en la revista The Illustrated London News ese mismo año.

 

Un salto hacia la crudeza: La Guerra de Secesión estadounidense

La fotografía dio un paso adelante en la representación de la guerra durante la Guerra de Secesión en Estados Unidos. En este conflicto, las imagenes de Alexander Gardner (1821-1882), Timothy H. O’Sullivan (1840-1882) y Thomas C. Roche (1826-1895) captaron escenas más impactantes y reales. Las fotografías de Gardner en Antietam (1862) y las de O’Sullivan en Gettysburg (1863) mostraban los horrores del campo de batalla y, por primera vez, las consecuencias humanas de la guerra. Por otro lado, las imágenes de Roche, como las de la trinchera de Fredericksburg en Virginia, aportaron una dimensión cruda e ineludible.

Un ejemplo emblemático de esta transformación se dio con las fotografías de Gettysburg, que posteriormente fueron publicadas como grabados en el número 447 de la revista Harper’s Weekly el 22 de julio de 1865. Estas imágenes marcaron un cambio en la narrativa visual de la guerra, mostrando la devastación y el costo humano del enfrentamiento, algo que hasta entonces no se había registrado con tal impacto.

Finalizada la Guerra Civil Americana, en mayo de 1866, los hermanos Courret de ascendencia francesa capturaron imágenes de la defensa del puerto del Callao en Perú durante los bombardeos de la Marina española.

La guerra contra el Paraguay. Montón de cadáveres Paraguayos. 1866.Fotografía de Bate & Cía. Biblioteca Nacional de Uruguay

La guerra contra el Paraguay. Montón de cadáveres Paraguayos. 1866.
Fotografía de Bate & Cía. Biblioteca Nacional de Uruguay

En el transcurso de 1866, la Guerra de la Triple Alianza, también conocida como la Guerra del Paraguay, no solo dejó una profunda marca en la historia de estos países, sino que además quedó registrada para la posteridad gracias al trabajo de la casa Bate & Cía creada por el fotógrafo norteamericano George Thomas Bate . Las fotografías capturadas por los miembros de esta casa fotográfica Javier López, Esteban García, José Murature y George Thomas Bate, que en la actualidad se conservan en la Biblioteca Nacional de Uruguay, no solo documentan las escenas de los campos de batalla, sino que también incluyen retratos de soldados y oficiales que participaron en la guerra. Muchos de estos retratos, presentados en el formato carte-de-visite, ofrecen una mirada íntima a los protagonistas del conflicto. Entre las imágenes más impactantes se encuentran aquellas que reflejan la brutalidad y las consecuencias de la guerra. Algunas de estas fotografías muestran campos de batalla repletos de cadáveres, evidenciando la crudeza y el alto costo humano del enfrentamiento.

La guerra franco-prusiana (1870-1871) representó un importante avance en la documentación visual de los conflictos bélicos. Durante este enfrentamiento entre Francia y Prusia, la fotografía se utilizó ampliamente para capturar no solo los eventos clave, sino también la realidad cotidiana de los soldados y civiles afectados. Fue una de las primeras guerras donde se intentó utilizar la fotografía de manera más estructurada y profesional.

 

La fotografía en la Comuna de París de 1871: un testimonio visual del levantamiento

La Comuna de París de 1871 no fue la excepción, consolidándose como uno de los primeros conflictos extensamente fotografiados. Durante los setenta y dos días que duró este episodio revolucionario, decenas de fotógrafos parisinos y de los alrededores se dedicaron a registrar el levantamiento, dejando un legado visual invaluable.

Las imágenes capturadas durante la Comuna de París ofrecen un valioso testimonio visual de una amplia variedad de escenas, desde retratos de los principales protagonistas hasta las emblemáticas barricadas que se alzaban en las calles más importantes de la ciudad. Estas fotografías no solo documentaron los eventos históricos, sino también las devastadoras consecuencias del conflicto, como la destrucción provocada por el incendio de edificios icónicos, entre ellos el Ayuntamiento de París.

En estos primeros años de existencia, la fotografía se utilizó no solo como herramienta documental, sino tam bién como un medio para moldear la percepción de la realidad. Así el fotógrafo Alphonse Liébert retocó una de sus imágenes añadiendo humo para crear una dramática representación del incendio del Ayuntamiento.

En 1994el Museo Romántico de Madrid y en una exposición comisariada por Lee Fontanella presentaba una serie de “Diaphanoramas” entre las que se podía ver una recreación del incendio del Ayuntamiento de París.

Ayuntamiento incendiado. Fotografía de A. Block. 1871. Fundación FBS

Ayuntamiento incendiado. Fotografía de A. Block. 1871.
Fundación FBS

 

Fotomontaje del fusilamiento de los generales Clément Thomas y Jules Lecomte, realizado por Ernest Eugène Appert. 1871. Fundación FBS

Fotomontaje del fusilamiento de los generales Clément Thomas y Jules Lecomte, realizado por Ernest Eugène Appert. 1871.
Fundación FBS

Estas piezas, además de registrar eventos cruciales, reflejan la capacidad de la fotografía no solo para informar, sino también para interpretar, influir y, en ocasiones, distorsionar la realidad. Este dualismo entre documento y creación artística consolidó a la fotografía como una herramienta indispensable en el relato de los acontecimientos históricos.

Entre los avances visuales más innovadores de la época también sobresale el uso de los primeros fotomontajes, una técnica que combinaba la creatividad de ilustradores y fotógrafos para recrear y manipular escenas. Un ejemplo de esta práctica es el fotomontaje del fusilamiento de los generales Clément Thomas y Jules Lecomte, realizado por Ernest Eugène Appert (1830-1891) en el barrio de Montmartre el 18 de marzo de 1871. Esta imagen, que representa la ejecución de los oficiales, se encuentra actualmente en la Fundación FBS. Asimismo, una copia de esta obra se conserva en los archivos del Museo de la Prefectura de París.

Aparte de esta imagen y otras estereoscópicas, la Fundación FBS conserva en sus fondos varios álbumes históricos, publicados entre 1871 y 1872. Estos materiales constituyen una valiosa fuente documental que permite comprender mejor el contexto de la época. Entre los álbumes más destacados se encuentra uno titulado Les ruines de Paris et ses environs, una obra única que reúne 100 fotografías. Estas imágenes muestran un París inédito y profundamente marcado por la devastación causada por los efectos de la guerra.

Además de su valor documental, algunas fotografías cumplieron un propósito práctico: la identificación policial de insurgentes. Estas imágenes facilitaron la posterior detención y ejecución de participantes en la Comuna. Tal fue el caso de las fotografías del estudio de Eugène Disdéri (1819-1889), quien en mayo de 1871 capturó con crudeza a comuneros fusilados en Versalles , retratados en sus ataúdes, dejando una marca indeleble en la memoria histórica del conflicto.

Ruinas de París. Fotografía de Pierre Petit. 1871. Maison Nicéphore Niépce

Ruinas de París. Fotografía de Pierre Petit. 1871.
Maison Nicéphore Niépce

Un nombre destacado en la fotografía de la Comuna fue Pierre Petit (1832-1909), conocido por sus imágenes desoladoras de calles vacías y edificios devastados por el fuego. La atemporalidad de sus fotografías encuentra eco en otras escenas similares tomadas durante conflictos posteriores. Este paralelismo subraya cómo la fotografía de guerra trasciende épocas, dejando testimonio de la fragilidad humana frente al conflicto.

Los fotógrafos de este periodo fueron llamados “los artilleros del colodión” por utilizar todos una misma técnica, dominante en la época. Los negativos empleados eran placas de cristal emulsionadas al colodión húmedo.

La importancia de la fotografía en la Comuna de París no radica únicamente en su valor como registro histórico, sino también en su papel como herramienta política y emocional. Estas imágenes ayudaron a perpetuar la memoria de un episodio revolucionario que, aunque breve, tuvo profundas repercusiones en la historia de Francia y del mundo.

 

Juantxo Egaña